Ante el anuncio del incremento al salario mínimo para 2026, Esaú Magallanes Alonso, vicepresidente de Grandes Empresas de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (#CANACINTRA), destacó que el ajuste representa un avance para fortalecer el ingreso de los trabajadores, pero subrayó que debe estar acompañado de políticas que impulsen la productividad y garanticen la estabilidad de las empresas.
El aumento, que entrará en vigor el 1 de enero de 2026, contempla un 13% para el salario mínimo general y un 5% en la Zona Libre de la Frontera Norte, con el objetivo de mejorar el poder adquisitivo de millones de personas en el país.
Magallanes Alonso reconoció el esfuerzo de quienes trabajan diariamente y coincidió en que los salarios deben responder de manera más justa a la realidad económica de las familias mexicanas. Sin embargo, advirtió que el reto principal radica en mantener la viabilidad de los negocios, especialmente de las pequeñas y medianas empresas, sin afectar la generación de empleos.
“La clave para un crecimiento sostenible está en alinear los intereses de trabajadores y empresarios. No se trata solo de incrementar salarios, sino de generar las condiciones para que las empresas puedan sostenerlos de manera responsable”, afirmó.
El representante de #CANACINTRA sostuvo que el equilibrio entre bienestar laboral y competitividad empresarial es fundamental para que el aumento salarial tenga un impacto positivo y duradero en la economía nacional.
Finalmente, subrayó que un país más próspero requiere salarios dignos, reglas claras y un entorno económico que permita que el trabajo sea productivo y el desarrollo alcance a todos los sectores.
