José Santos Mendoza acudió a la Defensoría de los Derechos Humanos del Estado de Querétaro (DDHQ) para presentar una queja por el presunto abuso de autoridad que sufrió el pasado 17 de mayo a manos de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Querétaro.
De acuerdo con su testimonio, alrededor de las 3:00 de la mañana, al salir del establecimiento “Casa de la Salsa” en Calzada de los Arcos, se detuvo brevemente para intercambiar números telefónicos con un conocido. En ese momento llegaron varias patrullas tras un reporte al 911 sobre un arma de fuego en un vehículo. Santos Mendoza afirmó que se identificó y ofreció que revisaran su auto, pero un oficial lo sometió por la espalda y comenzó a golpearlo, sin que él opusiera resistencia.
El empresario relató que fue sometido contra la fachada de un negocio de cocinas, donde otro elemento le propinó golpes en las piernas con calzado de seguridad, lo que le provocó un hematoma severo, síndrome compartimental y lesiones que, según diagnósticos médicos posteriores, podrían haber derivado en complicaciones de circulación. Su esposa, quien grabó parte de los hechos, también fue sometida por un oficial hombre, señaló.
Santos Mendoza y su esposa fueron trasladados al Juzgado Cívico de Pino Suárez, donde permanecieron detenidos sin derecho a fianza durante varias horas, antes de obtener su liberación mediante un amparo promovido por su abogado. El vehículo del empresario fue remitido al corralón.
Tras recibir atención médica en el Hospital San José, el empresario interpuso una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción con número 16019/2025 y anunció que presentaría otra queja ante el Órgano Interno de Control. El abogado del denunciante sostuvo que los hechos configuran abuso de autoridad y tratos crueles e inhumanos, y cuestionó que no se respetara el protocolo de intervención por parte de una oficial mujer.
Santos Mendoza pidió al gobierno municipal que se revise la actuación de los elementos involucrados y llamó a que los policías actúen con mayor empatía y apego a los protocolos, para recuperar la confianza de la ciudadanía.
