“Entre guiños y votos: el Verde traiciona al guinda y abraza al azul”

En la política queretana, los colores ya no significan lo que dicen representar. El verde dejó de ser neutral y ecológico para teñirse de azul, y en el Congreso local se vivió una de esas jugadas que huelen más a traición que a alianza.

Después de días de incertidumbre y maniobras de pasillo, la @legislaturaqro renovó su Mesa Directiva, y el resultado fue claro: el PAN ganó más de lo que parecía perder, mientras que Morena fue borrada del mapa.

La diputada María Georgina “Ginna” Guzmán, del Partido Verde Ecologista de México (@partidoverdequeretaro), asumió la presidencia de la Legislatura. Pero su elección no fue una victoria verde, sino un triunfo azul, pues detrás de su nombramiento estuvieron las hábiles manos del Partido Acción Nacional (@pan_queretaro).

A su lado, como piezas bien colocadas en el tablero, quedaron Mauricio Cárdenas (@maucardep) en la vicepresidencia y Luis Gerardo “Yayo” Ángeles (@yayogerardoangeles) en la primera secretaría. El mensaje fue contundente: el PAN no suelta el control, solo lo disfraza de pluralidad.

Morena, que pretendía colocar a Claudia Díaz Gayou y Sully Sixtos en la Mesa, vio cómo su propuesta se desmoronaba tras una reunión con la Secretaría de Gobierno. El guinda se quedó sin voz y sin silla, víctima de un acuerdo que lo excluyó con elegancia, pero también con cálculo político.

La escena en el pleno fue digna de un guion político: Ginna Guzmán, vestida de verde, sonreía mientras los panistas respiraban satisfechos. Porque aunque el nombre diga Partido Verde, sus nuevos aliados lo pintan de otro tono.

El PAN, viejo experto en los juegos del poder, logró conservar posiciones clave y aseguró el rumbo del Congreso sin necesidad de gritar victoria. La jugada fue sutil, pero certera. Una mezcla de diplomacia y estrategia que dejó a más de uno con la sensación de haber sido traicionado.

Mientras tanto, en los pasillos del Congreso, los murmullos hablaban de acuerdos cruzados, llamadas de última hora y compromisos invisibles. Porque en Querétaro, como en toda buena historia política, la traición no se anuncia: se aplaude con sonrisa y voto en mano.

Y así, con la Mesa Directiva ya renovada y Morena fuera del tablero, el mensaje quedó escrito entre líneas: en el Congreso queretano, los colores se negocian… y las lealtades también.

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