La propuesta de la Ley General de Aguas ha generado inconformidad entre productores del campo mexicano, quienes consideran que la iniciativa representa un golpe directo a la actividad agrícola.
Francisco Perrusquia, líder del Frente por Querétaro, lamentó que la nueva legislación “lastime al campo mexicano” y advirtió que podría abrir la puerta a actos de corrupción si la Conagua interviene en las operaciones de transmisión de derechos de agua entre campesinos.
“¿Qué vale un rancho sin agua, señores? Pues nada”, expresó Perrusquia, al señalar que la práctica de vender tierras junto con el agua de riego es fundamental para la producción agrícola.
Actualmente, la Transmisión de Derechos de Agua permite que al vender una propiedad se transfiera también el uso del recurso hídrico para fines agrícolas. Sin embargo, la iniciativa que se discute en el Congreso de la Unión busca prohibir esta práctica y dejar a la Conagua como única autoridad para administrar el recurso.
Ante ello, productores y líderes campesinos manifestaron su rechazo, al considerar que la medida limita la autonomía del campo y afecta directamente la economía rural.
