Desde que salió el sol, #Querétaro ya huele a fiesta. A chile verde tatemado, a masa recién amasada, a menudo hirviendo. Familias enteras se lanzaron a mercados, fruterías, carnicerías y tienditas de la esquina para surtir la canasta de la #NocheMexicana.
Y es que no hay #15DeSeptiembre sin comal prendido. En los pasillos del mercado se escucha el mismo pregón: “¡lleve el jitomate, la cebolla, el chile!”… Y en la bolsa se van también la carne para el guajolote, las hojas para los tamales, el maíz para el pozole, lo que dicte la receta de la abuela.
Porque en Querétaro no se trata solo de cenar. Se trata de enchiladas que pican rico, de tamales que se deshojan con devoción, de menudo que levanta hasta al más desvelado y de guajolotes que se sirven con orgullo.
Para muchos, esta noche es el reencuentro. La cocina llena, los niños corriendo, la abuela dirigiendo la orquesta desde el fogón y la receta que se hereda como tesoro: esa que no está en internet, está en la memoria.
Así, entre bolsas cargadas, antojo y tradición, los queretanos afinan el último detalle. Que la mesa esté lista, que el sombrero no falte y que a las once, con el corazón bien puesto, se escuche fuerte el ¡Viva México!
