Supervisan rellenos sanitarios en Querétaro; todos mantienen capacidad operativa: Del Prete

El secretario de Desarrollo Sustentable del estado, Marco Del Prete Tercero, aseguró que Querétaro mantiene una vigilancia puntual sobre los rellenos sanitarios autorizados en la entidad y confirmó que todos cuentan actualmente con capacidad operativa, aunque algunos municipios ya analizan ampliaciones o la habilitación de nuevas celdas para garantizar el manejo adecuado de residuos sólidos urbanos.

El funcionario explicó que la operación de estos espacios está regulada por la Norma 083 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la cual establece lineamientos específicos de funcionamiento, y que desde la dependencia estatal se supervisa el cumplimiento de dichas disposiciones. “Todos los rellenos sanitarios autorizados en el estado han cumplido con lo que establece la norma 083”, sostuvo.

En la entidad existen aproximadamente entre ocho y nueve rellenos sanitarios autorizados. Algunos municipios ya trabajan en medidas preventivas para extender su vida útil: en Huimilpan recientemente se habilitó una nueva celda, mientras que Tequisquiapan también busca nuevas áreas para disposición de residuos.

Sobre la clausura del relleno sanitario de Arroyo Seco por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Del Prete aclaró que no obedeció a problemas operativos, sino presuntamente a temas relacionados con su ubicación dentro de un área natural protegida de carácter federal.

Ante la posibilidad de desarrollar un relleno sanitario metropolitano que atienda a municipios como Querétaro, Corregidora, El Marqués y Huimilpan, el secretario señaló que el principal desafío no es territorial, sino operativo y de coordinación intermunicipal. Citó como referencia el caso de Colón, donde el relleno ya opera de manera regional para varios municipios, y subrayó que cualquier solución similar requeriría definir superficie adecuada, cercanía con vías de comunicación, compatibilidad de uso de suelo y minimizar el impacto social. “El gran reto es quién lo operaría y cómo se coordinarían los municipios”, puntualizó.

Finalmente, indicó que este tipo de infraestructura suele desarrollarse en bancos o minas previamente explotadas, ya que su profundidad permite mayor capacidad de almacenamiento y una operación más eficiente a largo plazo.

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