EFECTOS DE LA DERROTA ELECTORAL EN LA CDMX 

TRAS LA VERDAD 

Tras la estrepitosa derrota electoral que sufriera AMLO y su partido en la capital de la República, no se hicieron esperar los ajustes al equipo de Claudia Sheimbaum, “regente” de la Ciudad de México, alfil de López. Sin olvidar los cambios en el gabinete del gobierno federal. 

Pieza clave en cualquier gobierno es el operador político ubicado en la secretaría de gobierno. No cumplió el año en la secretaría política capitalina el periodista Alfonso Suárez del Real, con su remoción lo culpan del fracaso electoral. 

Para el otrora orgulloso e invencible PRD, convertido o transformado en Morena, sabe que perdió la mayoría de los votos en las 16 alcaldías capitalinas, de significado catastrófico para AMLO, quien gobernó esa ciudad. Pierden la capital de la República. Hoy deben compartir más de la mitad de las alcaldías con la oposición, quienes gobernarán la mayor parte del territorio capitalino. Por eso los cambios políticos, mas que movimientos administrativos, son ajustes al equipo político. 

A la secretaría de gobierno de la Ciudad de México, llega el opositor de Ricardo Monreal Ávila, el señor dedicado a las trampas de la política capitalina, el operador político de Martí Batres Guadarrama. Deja el Senado de la República, de paso AMLO elimina el estorbo para el coordinador de la bancada morenista. 

Aun les duele la derrota y no la asimilan. Aunque Claudia Sheimbaum y AMLO, culpan a los medios de comunicación del fracaso electoral. Los medios informativos (también las redes sociales) “tuvieron la culpa debido a la intensa campaña de desprestigio”, dirían ambos irresponsables que no quieren cargar con los “trastes rotos” ¿Por qué esos electores no hicieron caso a la intensa campaña política de López Obrador, en favor de Morena y sus candidatos? Parece que lograron independizarse y romper el yugo los hoy denostados por el mismo presidente de la República, los aspiracionistas son los culpables, esos de la clase media se dejaron influenciar, por esa razón votaron en favor de los neoliberales. Vaya simplón razonamiento de ambos perdedores del bastión capitalino. 

Morena y remoras también perdieron espacios políticos en la Cámara de Diputados de la capital. De 33 curules la oposición se llevó 14 diputaciones de mayoría relativa, mientras que Morena y esquiroles alcanzaron 19. Si bien ganaron la mayoría, no fue el arrasador triunfo electoral que esperaban, sobre todo con la intensa campaña política que desarrolló AMLO durante más de dos años, una campaña mediática que no les resultó, el marketing político fracasó. 

Por tal razón llevan al mañoso, mafioso operador político de Martí Batres, quien conoce a la perfección todos los rincones de la capital, ha sido legislador local y federal por el PRD y por Morena, dirigente de ambos partidos. López le ha encargado diversas actividades electorales; sabe bien cómo funcionan las mañas como “el zapato, el ratón loco, el tamal, robo de urnas, etcétera”. Por esa razón llega a la secretaría de gobierno de Claudia Sheimbaum. Aunque solo sabe obedecer a un jefe, será peón de AMLO, no de la gobernadora. 

El presidente de la República sigue en campaña cual fiel agitador profesional que vive de la política. Prepara con anticipación a su equipo electoral para las elecciones de la sucesión presidencial y la elección de ambas Cámaras. 

Así lo hizo durante varios procesos electorales hasta que llegó a la presidencia, sabe que la política se practica a diario, no cada proceso electoral. Eso lo debe saber la oposición y no esperar al 2023, para la elección del 24. También la oposición debe trabajar, por eso perdieron la mayoría de las gubernaturas, se durmieron, por torpes y ambición de grupo, nunca visión de país, apenas alcanzan a divisar sobre su nariz. Ahora varios serán perseguidos políticos, lo saben. Por ejemplo, Silvano Aureoles ya fue amenazado con ir a la cárcel, así de gansteriles son en Morena. 

Aun no toman posesión los candidatos electos y AMLO adelanta los primeros ajustes al equipo electoral que le ayudará, al menos eso espera, a ganar las elecciones del 2024. En la conferencia mañanera de este lunes, una vez más, reiteró su engaño mediático, pretendiendo hacer creer que Morena cuenta son sobrados candidatos para sucederlo, lo que de suyo es otra de tantas mentiras. 

En cuanto a número de sus aspirantes no le falta razón; pero, en lo referente a calidad moral de sus “virtuales candidatos”, de la probada experiencia o del conocimiento en el arte de la gobernanza, todos y todas andan por la “calle de la amargura”. Por ello la desesperación del presidente López, pretende “placearlos” para ganarse la confianza de los manipulados de sus seguidores. Una vez más violando las normas electorales.  

Entre el grupo de figurines que “hizo crecer”, él sabe que se encuentra el “tapado”, al cual o a la cual, protege para no ser presa de la jauría morenista. Ese es el propósito, la “caballada de AMLO está muy flaca”. Todo es efecto de la derrota electoral ¡No se confundan! 

Héctor Parra Rodríguez

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