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“Problemáticas del Migrante mexicano” Jesús Roldán Acosta

“Frecuencias”.

Una serie de complicaciones se le han presentado en las semanas recientes a México, derivado de las recurrentes amenazas proferidas por el presidente Donald Trump acerca de su marcado interés en concluir -de la parte estadounidense con la vigencia del TLCAN- y o de su renegociación, así como del marcado odio y recalcitrante insistencia en instrumentar acciones con el fin de fomentar las deportaciones de migrantes mexicanos que ingresaron a la unión americana para vivir y laborar sin documentación legal –requerida por las autoridades migratorias estadounidenses-.Nos encontramos ante un panorama que ha generado incertidumbre y suscitado actitudes de carácter reactivo en nuestros funcionarios federales, desde el propio Enrique Peña Nieto, hasta de aquellos titulares de distintas dependencias (como de la Sedatu; Educación Pública, Gobernación) que se han visto incapaces de instrumentar efectivas acciones coherentes y de reinserción social de todos los cientos de miles de connacionales que regresarán -aún en contra de su voluntad- a México.

Se fueron y arriesgaron –los muchos- sus vidas. Y lo sabemos muy bien: por razones de difícil panorama financiero familiar, por carencia de empleos, cuando los hay, éstos no son bien remunerados; además de la inseguridad ciudadana; entre otros.

Esperemos que ese panorama futuro sea promisorio e incluyente para los deportados; no tanto para los políticos, funcionarios federales y estatales y legisladores, que se “quieren colgar de esas medallitas”, para pavonearse y sacarle jugo económico y político a esa penosa situación.

Vale la pena hacer un recuento de años recientes.

Por ejemplo, en el 2015, la cantidad de migrantes mexicanos bajó, al ubicarse en 12 millones, 339,062, de ellos 6.57 millones eran hombres y 5.76 millones mujeres. Dos años antes (2013) habían poco más de 13 millones 212 mil personas nacidas en México radicaban en el extranjero.

La India ya desplazó a nuestro país con 16 millones de personas que han emigrado a la unión americana.

Los estados con el mayor número de connacionales deportados son: Guerrero, Michoacán y Oaxaca.

En el primero de los casos, las remesas representaron el 7.8% del PIB estatal de esa entidad federativa, además de ser el segundo con un mayor número de repatriados, con 9.9%.

En cambio, Michoacán (en el 2015), las remesas le representó el 9.7% de su PIB; el año pasado registró la mayor cantidad de repatriados mexicanos, con 10% del universo nacional.

Según datos publicados por el INEGI (Censo de Población y Vivienda, 2010) habían 94,336 migrantes queretanos.

Para ese mismo año, a nivel nacional destacaban el Estado de México y la Ciudad de México, con 533,607 y 239,125, respectivamente.

El 83.6% de la población migrante internacional, -de Querétaro- se dirige a los Estados Unidos de América.

Para el 2010, la población del estado de Querétaro sumaba 1 millón 827 mil 937 habitantes, de los cuáles 887 mil 188 eran hombres y 940,749 mujeres.

Para ese mismo año, se habían registrado 9,475 matrimonios y 2,654 divorcios. Es decir, casi una tercera parte de ese universo de personas estaba separada.

El 93.2% de los queretanos (2010) de 15 años y más eran alfabetos (actualmente, poco más del 3.5% son analfabetas), en su mayoría adultos mayores), frente al 97% de la Ciudad de México y el 95% del Estado de México.

De acuerdo con cifras difundidas por la publicación: “Migración y remesas del 2016” del Consejo Nacional de Población (CONAPO), la Ciudad de México expulsó a 70,200 personas hacia los Estados Unidos de América, le seguían Michoacán con 65,200, Guanajuato con 63,500, Jalisco 41,500, Puebla 30,900, Veracruz 30 mil, San Luis Potosí 29,900, Oaxaca 28, Estado de México 28,600 y Chihuahua, con 27,400.

Cabe mencionar que en nuestra nación (hasta el año de 2015) había 800 mil migrantes provenientes de los Estados Unidos de América.

En ese mismo año, en la unión americana existían 12 millones 050 mil mexicanos viviendo en el país de “las barras y de las estrellas”.

Por el contrario, Canadá es el segundo país que alojaba a 93,557 de nuestros connacionales.

España es el tercer país elegido por mexicanos para vivir y trabajar, con 46,857.

Le siguen en mayor número países como Alemania (18,268 mexicanos), Francia con 12,580 y el Reino Unido de la Gran Bretaña, con 10,502.

Son varios los frentes que tienen que atenderse inmediatamente en favor de los migrantes mexicanos, como son: estar muy atentos a la manera en que se les protegerá el envío de remesas a sus familiares de México.

Además de que exista un padrón confiable, que esté blindado de cualquier tipo de manipulación política, que ubique e identifique con certeza el o los sitios donde ellos viven y laboran.

Por supuesto que en un escenario bastante pesimista para nuestra nación, en el hipotético caso de que poco más de 3.5 millones de migrantes sean deportados a territorio mexicano, luego entonces, se incrementará la tasa del desempleo de México, pasando del actual 4%, al 10%. Adicionalmente observamos que la inflación mexicana ha alcanzado el 10%. 

Ese panorama se percibe sombrío; tendremos que reincorporarlos tan pronto sea posible, a la dinámica de la economía productiva; de lo contrario, podría desencadenarse la incorporación de importante cantidad de personas deportadas al engrosamiento de los grupos delincuenciales.

La afirmación anterior también traería seria repercusión para la economía estadounidense, reflejándose en el déficit de mano de obra barata; se incrementarían los costos de ese mercado laboral; habría menor crecimiento de su economía.

Debemos enfatizar que han sido escuálidos y poco impactantes los mensajes y posturas que el gobierno federal ha divulgado, en relación con los reiterados insultos proferidos –desde su época de campaña- por el presidente Donald Trump en contra de nuestra nación; de sus gobernantes y de los migrantes.

No olvidemos que el presidente Enrique Peña Nieto tardó poco más de 265 en reaccionar y responderle a su homólogo Donald Trump en cuanto a la amplia y versátil cantidad de epítetos y pésimos adjetivos en contra de los mexicanos y de sus instituciones corruptas.

No se le ha encarado a éste de manera seria, decidida; se le ha tratado con temor y extrema cautela; esto evidencia pésima estrategia y nula táctica comunicacional.

Pareciese que las “autoridades” federales mexicanas tienen miedo, han sufrido “pánico escénico”; sus reacciones han sido similares a las de un catatónico; es decir, se ha dado un efecto de parálisis físico y neurológico. No les han funcionado el cerebro; ¿o lo tienen atrofiado?

Es más, su tibio accionar es muestra inequívoca de los niveles de vulnerabilidad de nuestro país en su relación asimétrica hacia los Estados Unidos de América, en el que tres son los vigentes temas medulares que prevalecen en la relación bilateral: comercio, seguridad fronteriza e inmigración (detenciones y deportaciones).

Habremos de creer que los encargados de mover la economía mexicana ya se habrán dado a la tarea de encontrar alternativas u otras mejores opciones de comercio internacional; privilegiando, a su vez, al comercio interno.

Hasta la fecha, no se han dado pronunciamientos oficiales mexicanas respecto a qué tipo de negociaciones comerciales (aunque sean tipo “fast track”) ya se han cristalizado con otros países con los que se pretende establecer relaciones comerciales de gran impacto.

Desde luego que de lo que nos atañe a todos los mexicanos, también forma parte el desenfrenado e iracundo pensar, decir y actuar del presidente estadounidense, que mediante sus beligerantes posiciones ha puesto en gran evidencia la paz y seguridad internacionales.

Decimos esto, por el desmedido interés del presidente Trump, por desacreditar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el desconocimiento a los Acuerdos logrados en materia del Acuerdo Nuclear por su predecesor Barack Obama, con la República Islámica de Irán y de manera reciente por los ríspidos mensajes hacia el líder norcoreano.

No se diga del diálogo con Taiwán, con esto se rompería el tácito reconocimiento de establecer contactos y hablar con una sola nación (la República Popular China), así como las frenéticas posturas asumidas por Trump en temas relacionados con la proliferación de armas nucleares y del claro y amplio rechazo a instituciones, como son la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Como bien escribe John Ackerman (Revista Proceso. “Defender a México”, número 209, 22 de Enero de 2017)…“Estados Unidos es un país construido a partir de la muerte y de la rapiña. Aquel país nació con el genocidio de los pueblos indígenas, creció a partir de la sangre de los esclavos secuestrados de la Costa de África y consolidó su predominio mundial en función de sus constantes intervenciones extranjeras sobre todo en América Latina”.

En su agudo artículo de opinión, Ackerman va más lejos, al afirmar que la “libertad” de la que se goza en esa nación es estrictamente empresarial y capitalista.

Al norte del Río Bravo, el valor humano se mide en función del acopio de dólares y el éxito profesional depende de eliminar y humillar al adversario.

@JROLDANA

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