“Sequías en México: la Crónica anticipada”. Jesús Roldán Acosta.

“Frecuencias”.

“No hay manera de sostener una máscara por mucho tiempo”. (Zéneca).

Son varias las fuentes importantes -como la misma ONU- que aseveran que para el año 2050 más de tres cuartas partes de la población mundial padecerá serios problemas para contar con acceso al agua “dulce”.

Entre 4,800 y 5,700 millones de personas sufrirá la escasez del agua.

En el 2023, cerca de 2,300 millones de personas vivían en naciones con estrés hídrico.

Desafortunadamente, el 72% del consumo mundial de agua dulce se dedica  a la agricultura. El panorama no es favorable para la vida humana ni para la flora o la misma fauna.

Hasta hace pocos meses, México se ubicaba en el sitio 24 mundial del desabasto y extrema escasez de agua. Además del incremento del estrés hídrico y las frecuentes sequías, así como por los bajos niveles de agua subterránea y superficial y por las escasas coberturas de nubes y de fuertes vientos que precipitan la presencia de lluvias.

En semanas próximas, México podría encarar elevadas y desequilibrantes ondas de calor, que, junto con la época de sequías, acrecentará con severidad la calidad de vida de la población mexicana.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua), así como las entidades federativas, apoyadas -en sus áreas encargadas del agua-, deben darse a la tarea de investigar acerca de las reservas acuíferas y de sus aguas subterráneas generadas por el clima, en su mayoría áridos, que es donde se encuentra almacenada históricamente el líquido vital.

El Sistema de Presas Cutzamala.

En los primeros días del presente mes, este Sistema de presas que provee principalmente de agua a la Ciudad de México (CDMX) y al Estado de México (Edomex) contaba con 37.59 % de almacenamiento; la Conagua señaló que, de continuar la situación de estrés hídrico, sin que llueva y debido al incremento de ondas de calor, muy seguramente para finales del próximo mes de junio ya no podrán bombear más líquido y los habitantes de esas localidades no contarán con agua suficiente para su día a día.

A mayores concentraciones humanas en grandes y medianas ciudades menos recursos hídricos.

La frase anterior se debe a la atomización de las personas grandes extensiones de tierras.

Desde luego que también cobra seria importancia la nula Cultura y respeto por el cuidado y uso racional del agua; lo que ha atrofiado, descuidado, acompañado por el excesivo consumo de agua.

¡ Nada es para siempre ¡

La ONU afirma que el ciudadano mexicano, en promedio utiliza 366 litros de agua al día, por debajo de lo que consume una persona en Italia, Estados unidos de América, Japón y Austria.

El agua es un verdadero lujo.

En México, poco más de 12 millones de personas carecen de agua “dulce”(potable).

Al agua se le considera como parte de uno más de los “Commodities”, es un producto tangible y por el carácter de ser finito, es de gran lujo.

Desafortunadamente a los grandes capitales se le ha favorecido la administración y usufructo del precioso e ilimitado producto, que -en su mayoría- están en colusión con las autoridades federales y estatales, a través del indiscriminado otorgamiento de concesiones. Existen de por medio muchos intereses turbios en torno a este gran negocio.

Concesiones del agua en México.

En 1992, en nuestro país existían 2 mil concesiones; 32 años después, para el 2024 hay 564 mil concesiones más.

Es decir, se incrementaron en 562 mil más, mismas que dilapidan y expolian las ganancias de la comercialización del finito recurso, que por mandato Constitucional le pertenece al pueblo mexicano.

Se calcula que para el 2050, 11 de los 32 Estados de la República Mexicana no contarán con el consumo básico del agua.

El cortoplacismo de los gobiernos, o cuando el destino ya nos alcanzó.

Las estúpidas acciones corto placistas de muchos gobiernos estatales consideran que por el hecho de invertir y gastar cuantiosos recursos públicos, fruto de contraer grandes deudas bancarias y -en medio de amplia cobertura mediática, casi siempre pagada, en las que difunden todo lo que realiza el gobierno, destacando que contratan los servicios de empresas constructoras para la construcción de Acueductos.

Así no solucionan el inmediato problema de acceso y de consumo de agua.

No consideran las opciones viables, como son reforestar amplias zonas geográficas, plantar masivamente árboles y plantas endémicas en las zonas urbanas, restaurar las cuencas hídricas y los flujos subterráneos, reducir el elevado consumo de agua y penalizando a quienes infrinjan las disposiciones en esa materia. Desde luego que eso debería legislarse -tanto a escala federal como estatal- a la brevedad.

Otro aspecto  sería corregir y monitorear la sobre explotación y el acaparamiento del líquido fundamental para la vida. Ya que ésta pende un hilo sin este recurso.

En ese sentido, se tendrán que llevar a cabo acciones de sistemas ecológicos y apoyados en las tecnologías que faciliten la sostenibilidad enfocado en el ámbito estatal y municipal. En los que interactúan de manera sistemática, la industria asentada en territorio nacional, misma que consume un 5%, los sectores de la agricultura y ganadería, como los mayores consumidores de agua, con el 80 % y la ciudadanía, con un 15 %.

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