“Venezuela, fin a la dictadura: nuevos vientos se respiran”.

“Frecuencias”.
Jesús Roldán Acosta.
Venezuela es un estado fallido, la población vive en un constante desgaste, resultado de veinte años de gobiernos populistas, desde el ascenso al poder del otrora Teniente Coronel Hugo Chávez, hasta el actual dictador Nicolás Maduro.
El populismo, como bien señaló recientemente el historiador mexicano Enrique Krauze, es la presencia  de la dominación carismática de un líder que una vez llegado al poder, a través de un proceso electoral, pasa sobre las instituciones, no respeta la división de poderes y de las libertades para anular la democracia.
Según Krauze, “el líder carismatico llega al poder por vía de los votos y o por el uso de las armas y hechiza al pueblo”. Además de actuar con el poder absoluto en general y sin verdaderos contrapesos propicia grandes desastres y cancela libertades; se genera acoso para quienes piensan distinto. 
Todo ello se atomiza a través del aguerrido uso indiscriminado de la propaganda y la sumisa e incondicional colaboración de los aparatos ideológicos del estado, como de manera acertada escribió en su momento Antonio Gramsci.
Por el contrario, la única manera de construir las sociedades es por medio de la paulatina acción del ensayo-error, bajo la premisa de la intervención de la pluralidad, tolerancia y el diálogo.
Durante todos estos farragosos y sufribles veinte años en el que han vivido los venezolanos, éstos 
han sido testigos de múltiples desasosiegos, sobre todo cuando se atenta contra lo más básico y natural del ser humano: la vida. Resultado de ello ha sido el inclemente y muy sufrible éxodo en pos de una mejor calidad de vida, de la cual poco más de cinco millones de venezolanos -en su mayoría se han instalado- en países vecinos y en algunos distantes geógraficamente, en el primero de los casos encontramos que en Colombia (ahí viven 1 millón 100 mil venezolanos), otros más 700 mil más se ubican en Perú, esta es la segunda nación que ha recibido una mayor diáspora.
También existen miles de ciudadanos más que se han dirigido a países como Argentina, Brasil, Estados Unidos de América, México, entre otros.
En la actualidad, cerca del 90% de la población de Venezuela desean una rápida intervención extranjera, ya están hartos de tantos estropicios causados por el chavismo.
En el ambiente de esa nación hermana se percibe una aterradora desesperanza. La incertidumbre, muchas veces se acompaña del incontrolado miedo.
En medio de los anteriores y constantes sinsabores, la gente común necesita vivir en un mundo confiable, dentro de una sociedad más segura; la gente se cuida hasta del vecino, ya que existen muchos grupos controlados por el propio estado que se encarga de vigilar y servir de  espías, de “orejas”y listos para reprimir a cualquier sujeto que consideren ser opositores al sistema represor de Nicolás Maduro, similar a lo que sucede en las localidades y barrios de Cuba. 
Ya es hora de ponerle un alto a la violencia institucionalizada, caracterizada ésta por ser una corriente de uso corriente.
La comunidad internacional debe persistir en la empresa de ser y hacer de esta sociedad global, más optimista, más utópica y más habitable. Como bien diría Oscar Wilde en el sentido de que si pretendemos acceder al progreso, …”éste no es más que la realización de las utopías…”.
Venezuela, como muchas otras naciones requiere que su gobierno , en el afán diario de capear temporales que podrían diluir sus programas y sus políticas, en caso de que las tuviesen bien definidas; se la pasan -por otra parte- dando tumbos de una campaña a otra, acompañada de su correspondiente propaganda política y de gestión de crisis en crisis y de una serie de medidas de emergencia a otro.
El afán rupestre del gobierno es mantenerse a salvo en el poder, una vez pasadas las elecciones.
Además de que carecen de una serie de ambiciosos y claramente aterrizables programas con visión de largo alcance para los constantes problemas del país.
Algo similar le suceden a países como el nuestro, donde el denominador común es la corrupción y la impunidad junto con el consiguiente incremento de las adversidades.
La gota que derramó el vaso en medio de todo el marasmo social, económico y político de Venezuela se dio por el resultado de las recientes elecciones -al parecer fraudulentas- del pasado 10 de Enero, fecha en que se renovó por un segundo período el mandato del aún presidente Nicolás Maduro, mismo que se la ha pasado invocando, en cuanto acto público encabeza, recordando a su patriarca político, me refiero al finado dictador Hugo Chávez; por estos días se cumplieron 20 años de la dictadura chavista, ahora con la cara de Maduro al frente y solapado por la cúpula dirigente de las fuerzas armadas de esa nación y que la suma de los actos ignominiosos han dado como resultado que la población de esa nación hermana se encuentre postrada en una gran pobreza de salud y alimentos, además de la carencia de fuentes de empleos. 
Maduro se encargó de dividir al movimiento opositor, al enviar a muchos líderes a la cárcel, otros como ya describí en anteriores párrafos, han salido del país; ejemplo de los primeros hay varios, Hernán Capriles ha sido arrinconado y diezmado en cierta manera, Leopoldo López, después de haber permanecido recluido mucho tiempo en prisión, ahora se encuentra bajo arresto domiciliario.
Después de la intentona de secuestro del actual presidente de la Asamblea Nacional, el diputado de 35 años Juan Guaidó (en la que se encuentra un amplio frente opositor al gobierno de Maduro), surgió de manera pública como el líder que toda Venezuela quiere para encabezar la transición hacia la democracia y preparar el terreno de nuevas y limpias elecciones libres.
Juan Guaidó, estudió la carrera de Ingeniería y cuenta en su haber un par de maestrías relacionadas con la Administración Pública, ambas realizadas en la Universidad “Andrés Bello”; se ha destacado como una persona de bajo perfil, en la que con gran estrategia -se sabe que le desagrada improvisar, es metódico y gusta de las actividades dinámicas y efectivas, desde la etapa estudiantil, donde como cabeza dirigente estaba Leopoldo López; como decimos en México Juan Guaidó “no da un paso sin huarache”.
Se estima que son varios los miles de centenares de venezolanos que han emigrado a Colombia,Perú, Brasil, Argentina, a Miami (Florida), México, entre otros países, en busca de una mejor calidad de vida.
Ha sido muy largo y penoso el tiempo en que la gente común ha pedido significativos y tangibles cambios para bien y que desean vivir en unión, en paz y compartiendo con el otro, con la correspondiente tolerancia social; pues ni Hugo Chávez, ni tampoco Nicolás Maduro se destacaron por lograr ese cometido.
Vejaciones de todo tipo han recibido aquellos que abiertamente se declararon anti-chavistas; a últimas fechas hasta las otrora comunidades de base chavistas le han dado la espalda y apoyo a Maduro.
La gente desea y anhela vivir en paz, en armonía social, comer, trabajar. Quieren renacer como el Ave Fénix y despertar de esa larga y amarga pesadilla del chavismo.
El actual gobierno de Venezuela se caracteriza por ser un estado fallido, atemoriza y subordina todos los poderes a su favor. Son unos cuantos miembros de la cúpula dirigente que se han beneficiado descaradamente con las riquezas del estado, ejemplos hay muchos. Juan de Dios Cabello, el segundo en la línea de Maduro es una persona abiertamente corrupta, intransigente, despótico; el gobierno de los Estados Unidos le embargó a Cabello una cuantiosa suma de dinero invertido en la unión americana que sobrepasan los 800 millones de dólares. 
Además hay otros más que detentan el control de los principales bastiones económicos (el trasiego del petróleo, la droga, recursos minerales (Hierro, Bauxita, Coltán, Torio), la banca central, el mercado negro de las transacciones de dinero, mediante controladas casas de cambio), ésta última son lacopia fiel de las actividades similares en lo que por muchas décadas han proliferado en Cuba, donde la familia Castro Ruz (desde el extinto Fidel hasta su hermano menor Ramón) de una manera descarada han sentado sus reales. 
Vaya que en sus mocedades, en la década de los ochenta, Nicolás Maduro -cuyo origen era de clase media- aprendió de todas estas triquiñuelas durante los ocho años que permaneció adoctrinándose en la escuela “Nico López”, de La Habana, Cuba. El dictador en cuestión tuvo gran influencia de su padre por ese gran fervor hacia el comunismo de Cuba. 
Por cierto, Nicolás Maduro no concluyó sus estudios de bachiller; fue un pésimo alumno, por su elevada estatura y corpulencia física pudo entrar a trabajar como guardaespaldas de un funcionario político de altos vuelos en Caracas. 
Al regresar a  su país, entró a trabajar como operador del Metrobús capitalino, después fue elegido líder sindical de esos trabajadores del volante; no se le conoció que haya hecho reivindicaciones salariales, ni tampoco de mejoras sustanciales para ese gremio laboral.
En otro orden de ideas debo aclarar que no todos los mandos medios militares son leales a Maduro, muy probablemente éstos, con la colaboración de sus pares estadounidenses podrían intervenir y encabezar un golpe de militar, facilitándole el arribo al poder a Juan Guaidó. Este último refiere que el 90% de la población  de su país quiere verdaderos cambios, que le beneficie a la mayoría de la gente, misma que se encuentra cansada de soportar los funestos planes del “apoyo social” del caduco populismo chavista, que no ha abonado a la tranquilidad social.
En cuanto al proceso salud-enfermedad en el que se encuentra inmersa la ciudadanía venezolana hay entre 250 mil y 300 mil personas que carecen de medicinas, muchos de ellos requieren con prontitud de tratamientos especializados oncológicos y de diálisis renales; se necesitan salvar vidas. Lo que ha sucedido en este campo es un verdadero acto criminal de parte de Maduro.
Cabe mencionar que Venezuela, en su frontera con Colombia, se han registrado importantes problemas de índole social, económico de comercio ilegal. Ejemplo, la presencia activa por muchos años de la las fuerzas guerrilleras adscritas a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y del aún activo ELN (Ejército de Liberación Nacional). Ambas organizaciones delictivas se han encargado de sembrar amplios territorios de amapola(cocaína),  mariguana, así como procesar heroína y su correspondiente comercialización a grupos de la delincuencia organizada; en cuanto son sorprendidos escapan hacia territorio venezolano con el cobijo de militares proclives a Maduro.
Desde hace varios años hay escasez de alimentos básicos: leche, blanquillos, sopa, frijol, harina, maíz para elaborar las tradicionales y deliciosas arepas. Adicionalmente, el grueso de las familias venezolanas carece de lo esencial de jabones de baño, papel higiénico, toallas higiénicas femeninas, entre muchos otros artículos más.
Un dólar estadounidense se cotiza en promedio de 3 mil bolívares y con esa depauperada cantidad de dinero se puede adquirir ( si la hubiese) una bolsita de harina; un blanquillo cuesta el equivalente a 500 “bolívares supremos”. 
El salario mensual tipo del trabajador en Venezuela asciende a 573.13 pesos mexicanos; es decir, cada día por 8 horas laboradas es del orden de 19.10 pesos mexicanos. Un Coronel de la Armada de Venezuela gana cada mes poco más de 20 dólares estadounidenses. No dudamos que muchos de ellos estén involucrados en actividades ilícitas que les permitan llevar el sustento familiar.
Se conoce que muchos miembros castrenses, por conveniencia de supervivencia alimenticia se han dedicado a la venta subrepticia de la gasolina en las diversas fronteras de Venezuela, con la complicidad de la cadena de corrupción e impunidad de esas naciones fronterizas. Ejemplo, uno puede llenar el tanque de gasolina con unos cantos bolívares y en naciones allende las fronteras venezolanas el costo comercial se eleva al equivalente de más de 25 pesos mexicanos.
Mientras tanto, las fuerzas armadas leales a Maduro se han encargado de impedir el ingreso libre de alimentos, medicinas y de la ayuda humanitaria internacional. Eso ha sido público y notorio sobre todo en el cruce fronterizo con la República de Colombia, denominado “Las tienditas”; eso forma parte de las bestiales y criminales acciones ordenadas por el dictador Maduro en contra del pueblo venezolano que requiere de inmediata asistencia humana.
A los integrantes de las fuerzas armadas (ejército y marina) el denominado presidente interino, ingeniero Juan Guaidó les ha invitado a sumarse a las filas del movimiento democrático, a la vez que les ha prometido en distintas ocasiones y de manera pública que faciliten las condiciones para que dicha asistencia y colaboración extranjera realmente vaya a los hospitales y a las comunidades que verdaderamente la requieran.
De la misma manera les ha mencionado que cuando llegue el momento de transitar hacia la restauración verdadera de la democracia, garantizándoles que iniciaría -bajo el amparo de la Ley de Amnistía-, caminar juntos y por la vía pacífica a la transición, libre y de una democracia institucional.
“De la economía y otras corruptelas”.
El 90% de los ingresos netos en Venezuela proviene de la venta del petróleo que se exporta a los Estados Unidos de América.
Venezuela también exporta el denominado “oro negro” a Rusia y a China, sin embargo, en años recientes y derivado de la carencia de buques tanques, no les ha surtido suficientemente a esas dos naciones; por el contrario, ambos gobiernos no se han quedado de brazos cruzados, a cambio le han requerido a su homólogo de Venezuela recibir y beneficiarse en principal medida de oro, diamante, hierro, coltán, torio. Recursos que esta nación posee en demasía.
Cabe destacar también que la administración de Donald Trump embargó 18 mil millones de dólares en activos de la empresa estatal petrolera PDVSA ubicados en territorio estadounidense. Adicionalmente, en Inglaterra, le negaron también a Maduro retirar varias toneladas de lingotes de oro resguardados en bancos de esta nación.
Mientras tanto, el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, el pasado día lunes le advirtió al gobierno de Uruguay que Nicolás Maduro intenta retirar entre 1 mil y 1.5 mil millones de dólares que se encuentran en la sucursal venezolana del Banco de Desarrollo Económico y Social(BDES), en la Ciudad de Montevideo, establecida ahí, en el año 2001. 
Hay que resaltar también que BDES de manera geoestratégica, de forma altamente conveniente y para su inmediata disposición de circulante internacional cuenta con sucursales en Nicaragua, Ecuador y Bolivia y China, todas estas naciones proclives a sus intereses geopolíticos.
El gobierno de Uruguay no reconoce a Juan Guaidó como presidente interino; a la fecha suman más de 19 países de Europa, junto con Francia, España, Canadá y Estados Unidos de América. Además del Grupo de Lima, Argentina, Brasil, Panamá, entre otros muchos de América Latina y del Caribe, salvo México, que sustentado bajo la vetusta “Doctrina Estrada”, que data de 1930 se ha mantenido neutro.
En su momento, la “Doctrina Estrada”, lleva el nombre del reconocido diplomático mexicano Genaro Estrada Félix, establecía para nuestra nación la importancia del reconocimiento de los gobiernos, así como de la adopción de relaciones estables, permanentes y con carácter de neutralidad.
En cambio, para nuestra realidad presente esa se presenta ambivalente. Históricamente ha sido por demás injerencista, no fue respetada a cabalidad por el entonces presidente de México General Lázaro Cárdenas durante la llamada Guerra Civil española, durante la dictadura del entonces General Francisco Franco, en tanto que Cárdenas apoyó de manera clara y abierta al movimiento antifranquista, les ofreció armas y pertrechos militares (en 1936); por más de 40 años México les ofreció amplio apoyo y cobijo a miles de españoles republicanos que salieron huyendo de la península ibérica.
En otro momento de la historia, el gobierno de México también apoyó a la causa de la guerrilla interna de Nicaragua, en particular, le ofreció ayuda en armas y en especie a la dirigencia del entonces Ejército Sandinista de Liberación Nacional (ESLN), encabezada por los hermanos Daniel y Rafael Ortega; el primero de ellos continúa en el poder como dictador. O bien en el caso del golpe militar acaecida en la República de Chile, con la llegada al poder del general Augusto Pinochet en Septiembre de 1973, donde fuera abatido el presidente chileno Salvador Allende Gósens -quien era amigo personal del entonces presidente de México Luis Echeverría Álvarez-.
Echeverría Álvarez ofreció inconmensurable ayuda a chilenos, argentinos y a miembros de la guerrilla del Movimiento  “Tupac Amaru” provenientes de Uruguay; a ellos y a sus familiares les consiguió vivienda, trabajos y traslados para venir a nuestro país. 
Otro hecho histórico de nuestra política exterior mexicana que pone en serio entredicho la supuesta “neutralidad” fue cuando al interior de la Organización de Estados Americanos (OEA), en importante y desquiciante reunión de la Asamblea General de Cancilleres promovida por los Estados Unidos de América, realizada en el año 1960, fuimos la única nación que no avalamos el bloqueo económico y comercial a la República de Cuba, encabezada esta por Fidel Castro Ruz.
Ese tipo de sucesos -a nuestro entender- invalida de manera expresa la supuesta “neutralidad” de la malograda “Doctrina Estrada” que ahora sustenta la administración federal mexicana de Andrés Manuel López Obrador.
Fue a partir del entonces gobierno priísta de Miguel de la Madrid Hurtado Hurtado, cuando se institucionaliza y quedan plasmados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, los principios de la Doctrina Estrada, pasando a formar parte de los principales ejes rectores de la Política Exterior Mexicana los cuáles son: 1) No intervención en los asuntos internos de otros países; 2) Libre Autodeterminación de los pueblos; 3) Solución pacífica de las controversias; 4) Respeto a los Derechos Humanos. Estos son los cuatro principios básicos de nuestra política exterior, mismos que no los hemos respetado con pulcritud en el ámbito internacional, excepto cuando la pragmática acción de la cancillería mexicana así lo disponga; desde luego que esto viene con la venia del presidente mexicano en turno.
En próxima entrega abordaremos acerca de la importancia e interés geo-estratégico por parte de algunas naciones que se han involucrado en los asuntos internos, sobre todo de índole de expoliación de los recursos naturales de la nación de Venezuela. O como bien reza el refrán gringo:”There is not free lunch in America”, o dicho de otra manera, (“Nada se otorga de manera gratuita en los Estados Unidos”).

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