“Conflicto del agua en el Norte de México”. Jesús Roldán Acosta

“Frecuencias”.
Recientes episodios suscitados el martes 8 del presente mes en la Presa “La Boquilla”, localizada en el municipio de Conchos, en el norteño estado de Chihuahua produjeron fuertes enfrentamientos verbales y físicos de los agricultores de esa entidad que se encararon frente a miembros de la Guardia Nacional (GN).
Los primeros protestaron enérgicamente por la falta de suministro
de mayor cantidad del vital líquido.
El problema medular se basa en contar con agua para regadío de sus tierras agrícolas.
 
La versión oficial del gobierno federal.
 
De acuerdo con lo expresado mediante videoconferencia le correspondió al subsecretario de Seguridad Ciudadana, Ricardo Mejía, las acciones “beligerantes” en las que los manifestantes agrícolas utilizaron palos de madera y tubos de acero, además de que fueron motivados por dos ex gobernadores de Chihuahua de filiación priista; de esa manera, los inconformes promovieron la ocupación violenta de las instalaciones de esa presa, según lo afirmó Ricardo Mejía.
En la misma transmisión digital, también estuvieron Roberto Velasco, director general para América del Norte (SRE) y de la directora general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Blanca Jiménez Cisneros.
El joven e inexperto representante de la cancillería mexicana, señaló que “no entregan agua de México a Estados Unidos”; sino que “están repartiendo el agua de dos ríos transfronterizos”, ya que “recibimos 4 veces más agua de la que por Convenio Internacional entregamos anualmente.
Lo anterior, obedece a que, en el ciclo actual, México ha tenido que acreditar y cubrir un déficit de entrega del vital líquido, relativo al año 2019.
A la fecha, México aún no le ha suministrado a los Estados Unidos de América, el suministro de agua que le corresponde a esa nación, conforme a lo dispuesto por el vigente “Tratado Internacional de Aguas”, suscrito en 1944.
De acuerdo con lo expresado por la directora general de Conagua, Blanca Jiménez Cisneros afirmó que, “pese a la sequía, los agricultores del estado de Chihuahua tienen asegurado el agua de riego”.
Desarrollo histórico de la relación fronteriza bilateral del agua México- Estados Unidos de América.
 
Después de la firma del “Tratado Guadalupe-Hidalgo”, suscrito en 1848, celebrado en materia de “Límites y Distribución de Aguas de Ríos Internacionales” quedó dividida por el Río Bravo, el Río Tijuana y el Río Mexicali, al Acuerdo fue que el agua se iba a dividir en partes iguales.
Posteriormente, en 1889, se creó la “Comisión Internacional de Límites y Aguas del Norte”(CILA).
Años después, mediante el “Tratado de Aguas Internacionales entre México y Estados Unidos”, de fecha 3 de febrero de 1944, se establece que nuestro país suministre agua a la unión americana proveniente del caudal del Río Bravo y ese país le proporciona el líquido al territorio mexicano, por medio del Río Colorado, por ciclos y en casos de sequía, de manera extraordinaria; lo faltante se repone en el ciclo siguiente.
Existe también otra “Comisión Internacional de Límites y Aguas del Sur”, en la que participan México, Guatemala y Belice, para dividir entre las tres naciones las mismas porciones de agua.
La CILA es un organismo internacional-bilateral, que calcula la cantidad anual de agua que le corresponde a cada una de los países.
En ocasiones, si existe exceso de agua en Estados Unidos, éste le dice a la contraparte mexicana, “no me proporciones el porcentaje de agua que este año me corresponde, mejor guárdamela para otro posterior ciclo”.
En ese caso, México puede utilizar -así lo ha hecho muchas veces- el agua que le corresponde a Estados Unidos, quedándole a deber a ese país y después se la distribuye.
Desde luego que la problemática que afecta a las comunidades agrícolas de Chihuahua se debe, en primera instancia, a que, si el Director Ejecutivo de la CILA/Norte hubiese explicado oportunamente todos los problemas del abasto de agua que se han estado presentando, haciéndolo del conocimiento de las autoridades de esa entidad federativa, se estaría en condiciones de conciliar con seriedad con las partes involucradas.
Se puede negociar con Estados Unidos, 8dado que el problema resultado de las severas sequías y por el cual atraviesan los estados fronterizos de nuestro país, a efecto de que el gobierno estadounidense nos facilite redistribuirles el volumen de agua correspondiente al presente ciclo y hacerlo efectivo hasta el próximo año.
Este tipo nodal de problemas ocurre por el hecho de gobernar con gente incompetente, que por completo desconocen lo que sucede en el día a día en sus dependencias y de sus interacciones derivadas del propósito básico de cada dependencia, a fin de encarar oportuna y eficazmente son sus pares del exterior.
Además, lo que se acostumbra realizar en este gobierno de la “Cuarta Transformación”, en cuanto al tema que nos ocupaes que se carece de la comunicación expedita para las comunidades fronterizas.
Este es un importante caso específico del Derecho Internacional Público y lo tienen que atender personas expertas en esa asignatura y no encargárselo a “funcionarios” advenedizos e improvisados, que le son fieles al presidente Andrés Manuel López Obrador, aunque desconocen lo que les corresponde hacer y no saben operar, ni mucho menos pueden manejar álgidas y coyunturales situaciones inherentes a sus dependencias, por ello es que se han generado ese tipo de problemas que dificultan el acceso al vital líquido para los ciudadanos mexicanos de esa región del país.
En síntesis, las pésimas negociaciones entre México y Estados Unidos de América, de parte de nuestra representación, ponen en serios peligros la existencia de los históricos Tratados Bilaterales y agudizarán tensiones en el abasto de agua, que podrían detonar mayor escasez de agua y su devastador impacto en la economía y empleos de la región fronteriza norte.
@JROLDANA

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