DE AEROMOSA A DIRIGENTE NACIONAL DEL PRD: HÉCTOR PARRA

TRAS LA VERDAD

Ninguna sorpresa resultó ser la elección de Alejandra Barrales Magdaleno, como nueva dirigente nacional del PRD, después de la segunda renuncia de la dirigencia. Primero fue Carlos Navarrete, le siguió Agustín Basave; esperan los perredistas Alejandra pueda terminar el periodo que resta.

Barrales inició su carrera en la política sindical siendo muy joven, apenas de 18 años ya dirigía a las sobrecargos en Aero México y todo por su belleza. Así siguió hasta convertirse en la líder sindical de todo el personal. Dada su residencia en el DF, el PRD la coptó y sumó a sus filas.

Después estudiaría la carrera de Licenciado en Derecho. Desde su arribo al PRD no ha dejado de ocupar cargos en la administración pública y de elección popular, incluso trabajó en el gobierno de Michoacán cuando el hijo de Lázaro Cárdenas lo gobernó.

Alejandra Barrales, toda una vida de militante perredista. Debido a los fracasos electorales de Carlos Navarrete y Agustín Basave, que han servido de escalón a la derecha para ganar gobiernos,  las renuncias a la dirigencia del PRD se han dado; las tribus perredistas los hostigan para que deserten, cuando ellos mismos son los responsables de sus propias derrotas.

En esta ocasión hubo tres aspirantes a ocupar la dirigencia nacional. Pablo Gómez, viejo militante de la izquierda, “sobreviviente político” del 68, ha vivido desde entonces en el presupuesto público. Buen político de izquierda, emblemático luchador. Fue impulsado por el senador poblano y Presidente del Senado, Miguel Ángel Barbosa, desde el ámbito oficial quisieron apuntalar la candidatura, sine embargo ya no era garantía de nada, no ofrecía atractivo para la izquierda. Dentro de lo más importante su discurso Pablo dijo haber sido traicionado y que el PRD cada vez va más a la baja en votación, van directo a la destrucción al haber bajado al 6% de la votación.

También pretendió la dirigencia nacional Beatriz Mojica  Morga, pero ante la clara derrota anticipada ella y las corrientes que la apoyaban prefirieron quedarse con la Secretaría General y abandonar la competencia. De tal suerte que es la mancuerna de Alejandra Barrales ¿La equidad de género? ¡Esa qué importa! Dos damas son las que dirigen los destinos del perredismo.

Así las cosas, Alejandra Barrales Magdaleno asumió el sábado pasado la presidencia nacional del PRD. Dijo que trabajará para recuperar el papel de partido de oposición, con independencia; convencida de que lo que se necesita es: unidad. También pidió a sus compañeros que trabajen dentro del PRD para seguir su propia ruta, sin tener que salir a buscar a nadie –clara alusión a Amlo- pues de esa manera, “nos vamos a encontrar con los que estén dispuestos, desde diferentes esfuerzos, a dar la batalla por la transformación”.

Insistió en reposicionar a su partido en unidad, solo así es podrán, en el camino, no ir a buscar a nadie –nuevamente Amlo- no ir a colocarnos a la cola de nadie –alusión al PAN- porque igual daño nos hace ser la cola de cualquier izquierda, que ser la cola de cualquier derecha.

En el seno de su asamblea los perredistas tuvieron ríspido debate entre corrientes internas por la posibilidad de buscar alianzas con Morena o con el PAN de cara a la sucesión presidencial de 2018. Lo cierto que solos no pueden, en tanto que Amlo los invita a ser parte, pero no protagonistas, dado que él “es el candidato de Morena”.

En conclusión, Alejandra Barrales Magdaleno fue presentada como candidata de Vanguardia Progresista, afín al jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera. Entonces, ganó el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Desde ya las fichas se acomodan para la sucesión presidencial en el PRD, una de las mil partes de la izquierda.

 

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