“Incertidumbre y Desinformación en tiempos del Coronavirus: caso de México”. Jesús Roldán Acosta

“Frecuencias”
En la actualidad, gran parte de los mexicanos coincidimos en que hemos sido engañados por el omnípodo presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuyos frecuentes gazapos y consecuentes acciones negligentes, además de su máximo nivel de incompetencia e irracionales actitudes, ha contribuido, entre otras cosas, al incremento de injusticias sociales: aumento de feminicidios, secuestros, así como al crecimiento en los niveles delictivos del país y que aún no encuentran luz de solucionarse; nos situamos dentro de un túnel, donde no se aprecia el final de esta pesadilla humana; se recrudecen también con el arribo de la pandemia del Coronavirus (Covid-19) a suelo mexicano, así como a sus desacertados enfoques y pésima dirección de la economía de nuestro país.
Nos encontramos también ante la incertidumbre de la intolerable existencia diaria, en una especie de punto de no retorno, ante la insensata escalada de recurrentes desatinos y garrafales errores del ejecutivo federal y que invariablemente le afectan a la nación mexicana. Al tiempo que, estamos deseosos de contar con amplio apoyo del sistema judicial, y que éste asuma el liderazgo de la sociedad en la defensa de las libertades civiles, sobre todo, en los momentos de la actual crisis que nos aflige.
Pongamos un ejemplo claro, de prosperar las Reformas Judiciales propuestas de parte de los legisladores del partido político MORENA e inducidas por el propio AMLO, se marcaría un ignominioso hito y habrían serias regresiones históricas, similares a las ocurridas en la etapa dictatorial del entonces líder de la URSS, José Stalin. En el caso mexicano, a cualquier persona, en tanto no se le compruebe su inocencia se le estaría condenando a la grave inquina, sea mediante encarcelamiento o arraigo (en la cárcel, o en su propio domicilio).
De suceder eso, se le estaría condenando a la ciudadanía mexicana a que sea imparable la caída en el inhumano pozo, al cual irremediablemente López Obrador ha condenado a la ciudadanía mexicana  y que está ausente de contar con el auxilio de leyes que les salvaguarden.
Irremediablemente se debilitarían los vínculos y la solidaridad humana se relegaría a segundo término. Como consecuencia de la carencia de protección de parte del estado mexicano, quedando expuestos a la voracidad de fuerzas que el estado no puede controlar, sea por carencia de competencias, de su ineficacia e incompetencia para desenvolverse.
No es para nada fortuito el hecho de que, según recientes datos suministrados por el diario “El Economista” – en su Encuesta nacional denominada “AMLO Tracking Poll”-, publicada el pasado primero de abril señaló la aceptación popular del presidente, para el mes de abril del 2019 registró un 64.5% y significativamente bajó a un 48.9% al 31 de marzo de este año; es decir, se vio disminuida su aceptación en 15.6%; no dudo se reduzca mucho más, derivado de su ineficacia para enfrentarlos severos problemas económicos internos y de la muy cercana recesión económica mundial, y de la pandemia del Coronavirus (Covid-19). Donde el 90% de los decesos por este patógeno ocurrió en los hombres y el 10% en mujeres, al 31 de marzo en México se registraron 29 personas muertas, con cerca de 1,300 casos confirmados.
A escala mundial el Covid-19 se presenta en 187 países con más de 900 mil contagiados que han ocasionado a la fecha más de 45 mil decesos.
Se estima que al término de la pandemia del Covid-19 en nuestro país existirían más de 250 mil personas contagiadas, de ellas, 10,528 requerirían de camas en las unidades hospitalarias de cuidados intensivos, de contenerse la tasa decontagio se podría estabilizar entre 8 y 12 semanas.
En nuestro país al 2014 existían 1.4 camas de terapia intensiva por cada 1,00 habitantes, en las naciones de la OCDE contaban con un promedio de 4.7 camas  por cada mil .
Tendencia del costo político-social del Covid-19 en México.
 
Una vez que la pandemia haya cedido, el costo político y social del patógeno aparecerán con más claridad los verdaderos costos estructurales, aunado a la recesión económica mundial y de la cual nuestro país se verá fuertemente impactado, con probables varios centenares de miles de personas desempleadas, cierres de empresas, fábricas y una enorme e incalculable pérdida de fuentes de trabajo.
Desde luego que también jugará decisivo papel la miope visión económica del presidente López Obrador, ésta es muy rígida, estatista (retardataria) y altamente ideologizada.
Los costos políticos para la aprobación del gobierno federal y la pérdida de gobernabilidad se harán presentes, donde la obtusa percepción de la realidad económica de AMLO se ubica fuera de toda proporción guardada. Analistas políticos coinciden en señalar que habría una abrupta caída de la popularidad del presidente López Obrador, entre otros factores por su permanente polarización social y la conducción errática e incapacidad para gobernar al país; ésta se agudizará.
La fuerte caída y consecuente recuperación de la economía sería lenta, duraría entre 18 y 24 meses en lograr situarse como en días finales del mes de marzo del presente año. El riesgo país y su gravitación es muy serio; probablemente habría depreciación de bienes comerciales.
Diferenciación en la caída de la economía mexicana.
 
A nivel sectorial (temporalmente) se beneficiarán los servicios de salud privados, algunos comercios al menudeo y mayoreo, por compras anticipadas e inducidas artificialmente de pánico generadas por tiendas departamentales y de conveniencia que, como en casos excepcionales hacen su “agosto”, demostrando su voracidad.
Además, de los servicios de telecomunicaciones, por servicios de larga distancia en domicilios y de algunos sectores, en su mayoría que cuentan con ingresos en dólares.
Sin duda que también habrán riesgos para el sector de la construcción, empresas manufacturas (temporales), por las afectaciones en la logística y en las cadenas de suministro; en el transporte, servicios financieros, inmobiliarios, turismo, recreación y de esparcimiento.
Es de esperarse la existencia de recortes en el gasto público, las empresas proveedoras del gobierno federal serán susceptibles, en las demoras de pagos, habrían cancelación de contratos y podrían replicarse en la relación de proveedores con los gobiernos estatales y municipales.
En tanto existan más deficiencias en los servicios de salud pública y a medida en que aumenten los casos de personas contagiadas y confirmadas del Covid-19, las protestas no se harán esperar, por parte de enfermeras, médicos y de familiares de los pacientes contagiados, por no contar con suficientes y necesarios equipos de protección sanitaria; ya se han registrado manifestaciones públicas de ese tipo en la Ciudad de México, Puebla, Querétaro, Guadalajara, Monterrey, así como en otras ciudades capitales de la República Mexicana.
Desafortunadamente, se incrementarán los homicidios dolosos y robos, en tanto se estabilice a nivel nacional la pandemia, por el momento, existe leve reducción de esos ilícitos.
Una vez más,la economía mexicana tendrá importantes consecuencias en las finanzas públicas como son; 1) menores ingresos tributarios y 2) menores ingresos petroleros, debido a la caída estrepitosa de los precios internacionales a ya la menor producción a la programada.
Se reducirán gastos operativos y el gasto en inversión física.
El proceso electoral del 2021 se observa turbio y poco esperanzador para AMLO y el partido político que el mismo fundara, MORENA; aunque será diferenciado por región del país y del grupo poblacional. La experiencia histórica registra que los partidos políticos en el gobierno sufren reducciones de menores escaños y de posiciones político-administrativas, después de una crisis económico-social; esta no sería la excepción en nuestra nación.
México requerirá de mayor liquidez en moneda nacional y extranjera, además de la urgencia para contar con medidas fiscales, a efecto de que no se afecten a las empresas mexicanas, se protejan las fuentes de empleo, por sectores y segmentos de la economía.
Tendrían que lograrse diferir pagos de cargos tributarias de las empresas, haciendo lo propio para que se reduzcan las tasas de interés sin que no impliquen moras en cuanto a los créditos de personas físicas, del pago de hipotecas y autos, hasta por seis meses.
Decaerá el turismo en México, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) prevé para el cierre del 2020 una caída del crecimiento a menos 3.9%. En cambio, nuestro socio comercial mayoritario, EUA crecerá al 1.7%, menor al 2.4 %, logrado en el 2019; la relación comercial de México hacia la unión americana es del 86%.
El comercio mundial de mercancías podría bajar un 200%, se generarían cerca de 200 millones de nuevos pobres en el mundo.
Es de conocimiento público que los mensajes de AMLO en sus tediosas y lentas “conferencias mañaneras” no ha sabido situarse como n verdadero estadista ante el impacto y avance vertiginoso de la pandemia del Covid-19, por el contrario, la ha subestimado, muestra pésimo ejemplo para la sociedad mexicana, al menospreciar ese arrollador patógeno que pone en grave predicamento a parte importante de la humanidad. Además, de que cuanto puede desdeña las cifras estadísticas reales y que infligen daños mortales verdaderas y cobra vidas, las minimiza; no se puede ocultar el Sol con un dedo.
La realidad del inexorable paso del tiempo corre a contra reloj y genera mayor incertidumbre y mucho miedo entre la población.
!Corremos contra el tiempo!
Lo anterior se refleja en las políticas asumidas por los diferentes gobiernos estatales, que capean amenazas que podrían afectar sus programas y políticas públicas y que pasan de campañas de gestión de una crisis a otra, de un conjunto de medidas extraordinarias a otras; lastimosamente primero les interesa más posicionarse en el poder (con otras caras y un mismo partido político) tras las cercanas elecciones; careciendo, en gran medida, de la planeación y futura puesta en práctica de acciones sociales, de resolución para recurrentes problemas de la nación mexicana.
Hilando la idea anterior, podemos colegir que la inseguridad e incertidumbre prevaleciente en nuestra nación, surgen de la sensación de impotencia y de los constantes yerros de nuestras autoridades de gobierno, sea federal, estatal, o municipal; al punto de que pareciese que hemos dejado de llevar el control como individuos, grupos o como colectividad.
La incertidumbre en la época del Coronavirus.
 
El inesperado arribo de los funestos reveses, la irregularidad, desagradable capacidad para venir de cualquier  lugar, los vuelve imprevisibles y nos ubica bastante indefensos.
La incertidumbre, usualmente, sobre todo en los tiempos del Coronavirus (Covid-19) significa sentir miedo.
Como bien señalara el filósofo, matemático y político alemán, Gottfried Wilhelme Leibniz, en una de varias de sus brillantes obras, a la que intitulara: ¿Vivimos en el mejor de los mundos posibles?, éste señaló que “un mundo perfecto no sería perfecto si no contuviese alguna medida de mal, al menos dejemos que ese mal quede confinado en recintos cerrados, bien acotados, controlados y vigilados con atención, de tal manera que se pueda saber qué es qué, dónde está y cuándo debe esperarse que ocurra algo; y estar así preparados para encararlo cuando llegue”.
En sí, soñamos con un mundo fiable, un mundo del que podamos fiarnos, un mundo seguro.
Por otra parte, el político y humanista inglés, Thomas More -castellanizado su nombre a Tomás Moro (1478-1535)-, conocía bien que su proyecto relacionado con un mundo limpio de incertidumbre y de incontrolados miedos era el diseño de un escenario idóneo para una vida buena y también era “un sueño”. Lo denominó: “utopía”.
En posteriores siglos, el mundo moderno debería ser un mundo optimista; mundo tendiente a la utopía, mundo convencido de que una sociedad sin utopía no es habitable y que, en consecuencia, una vida sin utopía no es digna de ser vivida.
En razón de lo antes expuesto, de acuerdo con el poeta, escritor y dramaturgo irlandés, Oscar Wilde (1854-1900), “el progreso no es más que la realización de las Utopías”, en tanto que “utopía” es el principio de todo progreso y el ensayo de un futuro mejor.
Sirva lo hasta aquí escrito para exponer que en momentos de angustia e incertidumbre social por la cual pasamos en México, debemos pensar, soñar e ir en pos de encaminar lo utópico de la ciencia y de la tecnología además de acelerar la realización de utopías de beneficios tangibles y con implicaciones positivas para la salud humana que  enfrente a la brevedad la pandemia del Coronavirus (Covid-19) y la contenga.
Expertos en el tema de pandemia, tanto de México como del extranjero, coinciden en señalar que nuestro país ingresó tarde a la Fase 2, por ello, la gravedad del asunto y que aún no se identifican, ni se aislan, ni mucho menos se monitorean con la precisión requerida a todas las personas portadoras de ese virus; muchas serán asintomáticas, mismas que transitan por doquier, esparciendo ese patógeno.
Las autoridades de salud federal reconocieron por su ignorancia, indolencia y estupidez humana, que han regresado a sus casas a quienes habiendo acudido a ser revisados para que, mediante las pruebas de rigor, poderles detectar si son portadores del Covid; si no son considerados como “graves”, no les efectúan las pruebas para descartar si cuentan en su cuerpo con ese patógeno; únicamente se las aplican a los pacientes “graves”.
La población mexicana se encuentra indefensa no sólo por la acechanza del virus, sino también por las omisiones,inacciones y pésimas tomas de decisiones de quiénes se encargan  de cuidar y proteger los servicios de salud pública.
Si bien tardíamente arribamos a la Fase 2, se estima que para cuando nos encontremos en Fase 3, a partir del próximo 18 de abril y durante un par de semanas posteriores se presentarán el mayor número de contagios del Covid-19; se intensificarán más en personas pertenecientes a la tercera edad y grupos vulnerables, que padezcan enfermedades del corazón, diabetes, obesidad, asó como de quiénes fuman, entre otras.
En consecuencia, estamos ante un repentino brote epidémico, con un crecimiento exponencial escasamente controlado. Cada paciente infectado replica el contagio a 2.5 personas en promedio. Se dice que el distanciamiento social y el confinamiento mediante la cuarentena en el domicilio familiar podría contribuir a contener el virus y a que disminuyan los contagios.
Las autoridades federales mexicanas -desde el propios presidente de la República-, pasando por el titular de la secretaría de salud, doctor Jorge Alcocer y del subsecretario del ramo, doctor Hugo López Gatell, serían los responsables directos de la barbarie que ciñe sobre el cuerpo y vida de las personas contagiadas y las que aún desconocen si son portadoras sinto-asintomáticas del Covid-19.
Por lo tanto, derivado de la serie de fallas, omisiones e inacciones de parte de funcionarios públicos federales, les hago responsables por un delito calificado de crimen de lesa humanidad y se debe procurar la justicia no la corrupción ni la inmunidad. Por no haber reaccionado y en consecuencia, por no haber actuado a tiempo con el nivel requerido de efectividad por la propia Organización Mundial de la Salud (OMS).
Una vez más, la incompetencia y la “desinformación” evidenciada de las personas encargadas de velar por la salud pública en México y a la que nos expusieron de manera vil e inhumana al contagio del Covid-19, generándose un verdadero caos generalizado de la gente y afectando de hecho en la economía mexicana, en la escasez u ocultamiento de alimentos y des-abasto de medicina, sobreprecios, coincidiendo con el cierre de fuentes de empleos en fábricas, empresas y en general, de la mayor parte de los sectores productivos que han parado y o cerrado, con el notorio desempleo.
Nos encontramos en la ventana del ingreso a la etapa de una recesión económica mundial y que en nuestro país enfrentará graves problemas de desempleo, escalada probable de los niveles de inflación donde partimos de un crecimiento menor al 0.1%, que estaremos en próxima contracción de la economía nacional del menos 4%,con impacto en los empleos, salud (con menor posibilidad de prevenir  mayores contagios del Covid-19); con presencia de falta de liquidez -problema mayor de solvencia económica-, con déficit financiero considerable.
Lo antes expuesto se aderezaría con la terrible y nefasta deuda pública mexicana que debilitaría aún más, como vamos, será del 45 al 55% del PIB y cuantificado en billones de pesos, con el consecuente descarrilamiento de los empleos presentes y futuros la deuda mexicana (con relación al PIB); se estima que además lo anterior iría acompañado del decrecimiento del pago de los impuestos empresariales (ante el SAT).
Y por si no fuera poco, también se observa la reducción importante del precio del barril de petróleo, donde la mezcla mexicana en días recientes cayó estrepitosamente a 10.37 dólares estadounidenses por barril, cuando hasta el 19 de marzo pasado se encontraba a 26.22 dólares el barril; la mezcla mexicana de petróleo ha bajado su valor  en poco más de 30%; las remesas de trabajadores mexicanos que últimamente ascendían a 36 mil millones de dólares se verán disminuidas considerablemente, como efecto del Covid-19  y de la incertidumbre generada por la propagación de ese patógeno en Estados Unidos de América y en México, sino también por la anunciada recesión económica mundial, derivado de la severa contracción de las economías nacionales.
Podrían avecinarse descontentos sociales, con alcances mayúsculos por doquier, México no escapará de ello, ademas de que se mermaría aún más la fracturada imagen y legitimidad del ejecutivo federal; requerirá encomendarse a muchos santos de su devoción, no sólo portar como amuletos sus estampitas religiosas, las mismas con las que públicamente se mofara del pueblo creyente y religioso de la doctrina de la iglesia católica, que en nuestro país suman a varios millones de personas.
Por si no fuese menos, el peso mexicano se ha depreciado en 33%.
O sea, primero y sin previo aviso, orden o mandamiento judicial, escrito y firmado por un juez competente en el caso o materia a tratar, al ciudadano lo detendrían; es decir, primero se le detendría a la persona y después se iniciaría la averiguación correspondiente.
“La Desinformación en tiempos de AMLO”.
 
…”miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá”… (Joseph Goebbels).
 
La propaganda política, de la mano con las campañas destinadas a la permanente desinformación tomaron auge en la Segunda Guerra Mundial con el ministro para la Instrucción Pública y Propaganda del Tercer Reich, -Joseph Goebbels-entonces a la cabeza de Adolfo Hitler.
En el ámbito mexicano, conforme han transcurrido los años, las técnicas de la propaganda y la desinformación se han ido perfeccionando, apoyados en el masivo uso de la tecnología y en los diversos medios comunicativos, produciendo aumento exponencial en frecuencia, magnitud y eficacia de dichas acciones.
Este proceso explota el caldo de cultivo de los asuntos que afectan la dinámica interna del país y genera confrontaciones entre la opinión pública.
Mediante reiterado uso de técnicas persuasivas y del insistente narrativa coloquial de parte del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dirigiendo sus mensajes a “sus pobres”(caldo de cultivo electoral),  este se ha encargado  de polarizar y dividir al país, al insistir de manera permanente que “los conservadores” y “neoliberales” son los “malos” y han sido principales causantes de los males que aquejan a México. Ni sus amistades cercanas ya le han de creer, sólo le han de seguir el juego.
La narrativa del presidente se enfoca en la premeditada disrupción comunicativa, a fin de explotar las vulnerabilidades de los ciudadanos, dividirlos y confrontar, para a su vez, sacarle el mayor provecho posible y salir como el “redentor social” y decir ocultando su mano que sostiene unas piedras, listas para ser lanzadas de manera despiadada contra quienes osen contradecirle.
Para ello, se apoya no sólo en sus delirantes y tediosas “ruedas de prensa mañaneras”, sino también y con más profundidad a través de plataformas tecnológicas y mediante canales automatizados denominados “bots”, de “trollers”,pagados con recursos públicos, a través de la Coordinación de Comunicación Social, sita en Palacio Nacional, dirigida por Jesús Ramírez.
Las narrativas del discurso presidencial retro-alimentan perversos conflictos socio-económicos y políticos del estado mexicano que inserta a su peculiar manera y beneficio directo “debates”digitales tele-dirigidos y utilizados (controlados) por los responsables de instrumentar la disrupción comunicativa con fines de generar intensas campañas de desinformación, mediante noticias falsas (“fake news”), supuestamente creíbles, pero que son totalmente falsas.
Las elaboran, presentan y difunden para obtener ganancia económica  y política, según sea el caso y el enfoque  premeditado sirve para engañar maliciosamente a la ciudadanía; muchas veces, a la par que desconciertan, causan serios daños, la confianza y credibilidad de las autoridades e instituciones encargadas de servir a la población se ponen en contra de ésta.
 
Además se apoyan de las noticias falsas (“fake news”) y no corresponden con hechos verdaderos; a pesar de ésto hay mucha gente que cae fácilmente en el engaño informativo y provocan serios daños y crisis políticas y de seguridad nacional de una nación.
Generalmente los “fake news” se presentan de manera atractiva y por demás “sensacionalista”, incluyen encabezados o títulos provocadores y “sorprendentes” e invitan a la lectura. Esas noticias falsas también provienen de medios de creación reciente (desconocidos) y tienen su origen en naciones distintas al nuestro, de esa manera se dificulta indagar acerca de su origen; no se identifican las fuentes informativas, tienen impacto a corto plazo, aunque podrían en ciertos casos su capacidad ofensiva se ampliaría a largo plazo, con el propósito de adquirir aparente credibilidad, contaminando con ello el procesos de conformación de opinión pública, se utilizan a los medios de otros países, lo retoman cadenas informativas de la nación a la cual originalmente se identificaba como objetivo y meta confrontativa; se triangulan noticias por medio de medios pequeños de localidades extranjeras y ya reciclada la información irrumpe con más fuerza en el país a impactar.
Ese tipo de libelos  seudo informativos y  de “fake news” se nutre la presidencia de la República gastando recursos públicos, de la nación mexicana.
Los “deep fake news”.
Ejemplos más evidentes son el uso de la tecnología como apoyo a los “fake news”, se generan imágenes de videos originales tanto de políticos, autoridades, legisladores, se apoyan del audio y movimiento de boca (labios) modificando la apariencia “real”, adulterada parcial o en su totalidad el mensaje original.
Uso de “foros sociales”.
 
La discusión en “foros sociales” de tipo “on line” abiertos como en plataformas públicas, o cerrados, en páginas de internet, se difunden mensajes que suman a las campañas de la desinformación. en general, en estos foros se discuten temas actuales, de manera anónima, no hay ningún control, tampoco se censura acerca de la certeza o veracidad de las fuentes de los mensajes que ahí se comparten.
Esos mensajes maliciosos están a la espera de que otros  usuarios se suban al tren de la “credibilidad” informativa y divulguen contenidos en otras plataformas digitales más abiertas, hacen lo propio con las redes sociales personales de conocidos y amistades. Hay otros recursos desinformativos como: hackeo de falsos perfiles digitales, de personas e instituciones, llegando a suplantar sus identidades.
Ante el cúmulo de acciones que desinforman, habremos de estar atentos para no ser parte de los “peones de estrategias”de los contenidos informativos, que gestionados y patrocinados por gente desconocida de aviesos y no declarados fines políticos, son de marcada y dudosa procedencia y generan confusión entre la gente.
 
@JROLDANA

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