LA DIPLOMACIA DESPUÉS DE LA  PANDEMIA

 Por  Eduardo ROLDÁN. Internacionalista, académico, analista politico y escritor.

La diplomacia bilateral y multilateral enfrenta y enfrentará varios desafíos: el fortalecimiento de la diplomacia digital, cultural, tecnológica, geoeconómica, geopolítica, e innovativa .Es evidente que la pandemia afectó a la diplomacia clásica y a  las relaciones internacionales en su conjunto, en particular  la forma en la que el personal diplomático opera. Si bien, las videoconferencias ocuparán un papel creciente en las relaciones internacionales. La diplomacia clásica nunca será desplazada en las negociaciones internacionales  pues la relación personal física es irremplazable en la solución de los problemas. Sin embargo, se  seguirá dando el sistema híbrido,  es decir presencial y virtual, sistema que también ha probado su eficacia. No hay  que olvidar que la relación presencial posée muchas ventajas sobre una charla a través de un monitor. Esto en virtud de que la diplomacia es el arte de negociar y está basado en la búsqueda incansable del diálogo y de una relación humana estrecha y profunda. La diplomacia es un arte que ha sido estudiado y perfeccionado por siglos.

El sistema multilateral (ONU, FMI, BM, etc) fue  creado principalmente por EEUU para dar estabilidad al mundo después de  1945  ha sido mermado por ese mismo país y en consecuencia su liderazgo mundial se ha ido debilitando. EEUU ha golpeado y debilitado a la ONU, se salió de la UNESCO, de la UPU, del Consejo de Derechos Humanos, de las negociaciones del Pacto global de migraciones, del Acuerdo sobre  cambio climático de París y ha atacado a la Corte Penal Internacional y cancelado sus aportaciones financieras a la OMS. Se requiere una reestructuración integral de la  ONU, OMS, OMC, UNESCO, OEA, UE, etc. El sistema multilateral debe ser revisado para  generar altos niveles de confianza, de coordinación, de cooperación, de legitimidad y de respuestas globales. Es irrebatible e indispensable limpiarlas  de  burocracias anquilosadas y sobrepagadas. Resulta fundamental reducir drásticamente los gastos corrientes  y convertirlos en gastos de inversión. Ninguna organización de cooperación o integración internacional ha mostrado un gran liderazgo global ante la crisis del COVID-19.

La diplomacia  multilateral  se tendrá que adaptar a la  nueva realidad internacional. La OMC tendrá que renegociar el comercio electrónico, el sector agrícola, la transparencia, los subsidios, formular reglar claras sobre la reglamentación de alta tecnología, de servidores, de informáticos, etc. El FMI debe dejar ser una institución ideológica. Abstenerse de prejuicios y programas preconcebidos y de recetas fijas de aplicación para todos los países. Debe  ser más abierto a distintos tipos de  medidas, mucho más consciente de los problemas de desigualdad, de ingresos, y problemas que generan  las medidas ortodoxas.

Todas esas organizaciones internacionales deben mejorar la transparencia de medidas restrictivas del comercio impuestas por el COVID-19. Evitar  que  futuras crisis afecten al comercio, así como la seguridad alimentaria y estabilidad de los mercados agrícolas. Acelerar los trabajos de estas iniciativas. Promover la  adopción de  soluciones digitales encaminadas  a asegurar un eficiente cruce de fronteras de  bienes esenciales en situaciones  como el COVID-19. Facilitar el comercio de suministros médicos con el fin de estar mejor posicionados para futuras emergencias médicas. Explorar la mejor manera para intensificar la colaboración con el sector privado para una mejor difusión de las políticas comerciales. En el plano nacional e internacional son necesarios los estímulos fiscales para apoyar los servicios de salud y proteger los ingresos y los empleos. También debiera realizarse una reforma tributaria progresiva; ya que es necesario un impuesto a los grandes capitales y grandes fortunas para que se coadyuve a afrontar el costo de la crisis. Apoyar los sistemas de proteccion social para favorecer a las poblaciones más vulnerables, como el establecimiento de un ingreso universal, pues la crisis actual pone en evidencia que todo ser humano debe tener garantizado un ingreso básico que le dé la posibilidad de una vida digna. Los bancos centrales deben  siempre mantener liquidez para  que las instituciones publicas y privadas garanticen su funcionamiento y la estabilidad en el sistema financiero. La cooperación internacional y las organizaciones multilaterales deberían diseñar instrumentos técnicos y financieros para beneficiar más a países en desarrollo y conceder préstamos con bajos intereses y fortalecer el alivio, aplazamiento o cancelaciòn de  deudas.

En suma, la diplomacia bilateral o multilateral se actualizará, modernizará  y adaptará a  las nuevas  realidades del mundo actual y del futuro. La presencia física de las personas nos permite comunicarnos mejor por medio del lenguaje corporal, ritos de negociación, intercambio de obsequios, muestras de aprecio y afecto hacia  la contraparte, cuestión  que en una conferencia virtual todo ello está limitado al tiempo y al espacio. El contacto humano es una característica innata de las personas. Aristóteles señala que el ser humano es un animal político y desde entonces incontables diplomáticos han experimentado en carne propia la verdad detrás de esta frase. Estar cerca de otras personas nos permite generar empatías, simpatizar unos con otros y formar relaciones más estrechas y dialogar fácilmente. Sin duda alguna, la diplomacia digital o virtual y la diplomacia del twitter presenta grandes retos que deberán ser analizados y resueltos.

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